Cuaderno de Viaje

“Vos sabés por qué hacés esto?", fue la primera pregunta que me hizo Jacqueline Lacasa al mostrarle los primeros esbozos de lo que hoy es The Vast Within. Nunca imaginé la profundidad del túnel en el que me adentraría para responder esa pregunta. Durante un año y medio de mentoría casi diaria, Jacqueline me guió por un viaje intelectual y emocional: las diferencias y repeticiones de Deleuze, los hiperobjetos de Morton, los cyborgs de Haraway, las obras de Mark Fisher, Boris Groys, Susan Buck-Morss, Jane Bennett. Me sumergí en los laberintos de Anselm Kiefer, los colores de Wim Wenders, el rey del Harlem de García Lorca, los poemas de Paul Auster y —por las dudas— la forma de leerlos de Alicia Genovese. Recorrimos juntos museos por el mundo: el Guggenheim de Bilbao, el MOMA de New York, la National Gallery de Washington con su jardín de esculturas, el Pompidou en París y en Málaga, el Prado, el MASP, el MALBA, el Thyssen, la sala de Rothko en la Phillips Gallery. Me acompaño por los suburbios y las alturas de Sao Paulo, y me inspiró a espiar por rendijas en madrugadas de invierno. Me desafió a repensar mis obras favoritas —el vía crucis de Newman, los momentos irrepetibles y precisos de Cartier-Bresson, las rocas gigantes de Ansel Adams, las revoluciones imaginarias de Basquiat— y me contagió sus pasiones, sus astronautas, sus desiertos, las cenizas de Pompeya. De a poco, ese pandemónium comenzó a ser obra.
Mi trabajo fotográfico se reorganizó en un nuevo ensamblaje, basado en los mismos conceptos, pero ampliados a escalas impensadas, e incorporando nuevos hallazgos cada día. Las capas se acumularon como sedimentos: técnicas abstractas entrelazadas con momentos impresionistas, desenfoques intencionales que sugieren más que muestran, movimientos que desorientan y desafían. Las fotografías empezaron a hablar de fracturas sociales, de grietas económicas, de ese malestar colectivo que nos atraviesa.
Cada imagen se construye como un palimpsesto: las texturas y capas invitan a descubrir historias dentro de historias. Los colores son fundamentales, desde la austeridad de los grises hasta explosiones de color que resaltan detalles cruciales, como señales en medio del caos. Las composiciones persiguen ese desequilibrio necesario, ese instante de duda donde lo familiar se vuelve extraño. A veces mediante una perspectiva inusual, otras con un primer plano que transforma lo cotidiano en abstracto, siempre buscando sacudir esa mirada automatizada con la que percibimos el mundo.
Más allá de la técnica, cada fotografía invita a la reflexión, abre un diálogo sobre las fracturas de nuestro tiempo. No se trata solo de ver, sino de experimentar, de sentir el peso de las preguntas que cada imagen plantea.
En esencia, mi fotografía es hoy un encuentro entre técnica, narrativa y filosofía. Es un intento de capturar no solo lo visible, sino también las corrientes subterráneas que conectan y separan nuestras realidades compartidas.
The Vast Within marca un hito en este viaje artístico y filosófico. Es un punto de inflexión que refleja tanto la evolución técnica de mi trabajo como la maduración de una visión más profunda sobre la fotografía contemporánea. Este proyecto culmina casi dos años de exploración, aprendizaje y transformación, mientras abre nuevos horizontes por descubrir.
M. García-Valiño, São Paulo, Febrero 2025